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Ubi dubium, ibi libertas
No hay rama de las matemáticas, por muy abstracta que sea,
que no se aplicará en algún momento a fenómenos del mundo real.
Nicolai Lobachevsky
Cursos de J2EE

               

EL PASADO

Imagínese una llanura gigantesca, un manto de vegetación frondosa que se extiende hasta donde alcanzan los ojos. Al norte se alzan unas montañas rocosas cuyas cumbres afiladas desgarran el cielo. En la llanura, varios animales corretean asustados tratando de llegar a sus cuevas. El hambre les ha llevado hasta estas llanuras y les ha alejado más de lo debido de sus casas.  Tras ellos, una jauría de Dientes de Sable - una especie de tigre con colmillos tan desarrollados que no pueden ocultarse en la boca. Los dientes de sable son veloces - los animales no tienen ninguna posibilidad, y parecen saberlo. Sus sonidos guturales de pánico  no hacen más que aumentar la avidez con la que sus depredadores los persiguen.

Uno de los animales tropieza. Su desgracia se convierte en suerte para los demás : los dientes de sable  se lanzan sobre él y le cercenan el cuello de cuajo, matándolo al instante. Por el momento, quedan satisfechos con la captura y dejan escapar a los demás.

Por fin, con la caída de la noche, el resto de los animales consigue llegar a su refugio en las montañas. No se calman hasta llegar al fondo de la cueva y allí permanecen acurrucados durante algún tiempo. La experiencia ha sido devastadora. Uno de la manada ha quedado atrás.

Poco a poco, los animales se van calmando. Uno de ellos se acerca gruñendo a la salida de la cueva. Ya es noche cerrada y las estrellas brillan con claridad en el cielo. El animal levanta la vista y observa por primera vez los diminutos puntos de luz....

 

 

EL PRESENTE

Esos animales asustados, hambrientos y torpes éramos nosotros, la raza humana. Sin embargo, había algo que nos distinguía del resto de animales : una mezcla de curiosidad, testarudez, perseverancia y codicia que ha hecho que a lo largo de los siglos los papeles se hayan invertido.

¿Por qué esa sed de conocimientos? ¿Por qué este afán explorador? Nadie lo sabe explicar, ni tampoco importa mucho. Es un auténtico don de nuestra raza. Cuando un ratón recibe una descarga eléctrica al intentar un conseguir el queso, su curiosidad se evapora rápidamente. En cambio, nuestra raza es diferente, aunque sólo sea por testarudez. No podíamos nadar distancias grandes, así que construimos barcos que nos ayuden. Nos hundimos una y otra vez hasta conseguir auténticas fortalezas flotantes. Nos matamos de mil formas distintas intentando emular a los pájaros : despeñándonos desde precipicios, estrellándonos con modelos de alas, con globos, con plumas, explotando con cohetes de pólvora  en la espalda y continuamos haciéndolo hasta que conseguimos levantar el vuelo. No fue suficiente con conocer los constituyentes de la materia : nos irradiamos una y otra vez hasta conseguir romper el átomo, y aún así continuamos avanzando. Nos negamos a ser esclavos de la naturaleza e investigamos hasta conseguir las llaves de la propia creación.

Hoy en día somos capaces de maravillas que hace sólo medio siglo serían impensables. Manipulamos seres vivos haciendo que produzcan sustancias que necesitamos. Investigamos energías que existieron solamente una vez en el universo justo tras su creación. Volamos hacia la Luna y plantamos allí nuestra huella. Cubrimos en un par de horas distancias que antes se tardaba una vida en recorrer. Nuestras primeras sondas espaciales han salido ya de nuestro Sistema Solar. Hemos erradicado enfermedades que hace tan solo dos siglos barrían la población del planeta. Hilamos moléculas para conseguir fibras ultrarresistentes y modelamos los metales más duros como si fueran mantequilla. 

Miremos a nuestro alrededor : nada de lo que somos, nada de lo que hacemos, nada de lo que disfrutamos existiría sin la ciencia.

Hemos recorrido un largo camino desde nuestras cuevas, desde el instante en que por primera vez levantamos la cabeza y se formó en nosotros la primera pregunta. Sin embargo, el camino no ha sido fácil y muchos se han quedado a lo largo del viaje.

Este sitio está dedicado a todos aquellos cuya curiosidad, perseverancia y sacrificio nos ha conducido al sitio que ocupamos en la actualidad. Nada de lo que somos, nada de lo que disfrutamos en la actualidad existiría sin todos aquellos hombres y mujeres. Algunos fueron gigantes que impulsaron a la humanidad a nuevas alturas, pero la mayoría fueron personas sencillas que  con su trabajo realizaron contribuciones igualmente importantes. Ninguno de los científicos gigantes podría haber existido sin la base que crean estas innumerables contribuciones pequeñas.

Muchas de esas personas fueron ridiculizadas, perseguidas, torturadas o incluso ejecutadas por sus opiniones. Algunas fueron silenciadas, otras se negaron a rendirse y continuaron adelante.

 

EL FUTURO

Ciencia.net nace con el objetivo de ser un punto de encuentro para las personas inquietas, un sitio para la divulgación del conocimiento científico y el fomento de la investigación. Esperamos que aquellos que nos visiten sientan la magia de lo que el espíritu del hombre ha conseguido y quién sabe, tal vez esta chispa encienda la inquietud para decidir seguir el camino de la ciencia.

"Sólo hay un bien - el conocimiento. Sólo hay un mal - la  ignorancia"
Séneca

A todos los que buscan, bienvenidos.

Alexander Hristov
editor.